¿Qué es la epilepsia canina?

La epilepsia es un trastorno neurológico caracterizado por crisis convulsivas recurrentes causadas por descargas eléctricas anormales en el cerebro. Afecta aproximadamente al 0,6% de la población canina, siendo uno de los trastornos neurológicos más frecuentes en perros.

Es fundamental distinguir entre una convulsión (síntoma puntual) y la epilepsia (enfermedad crónica con convulsiones recurrentes). Una sola convulsión no equivale a epilepsia.

Tipos de epilepsia canina

Epilepsia idiopática (o primaria)

Es la más común. No existe lesión cerebral identificable; la causa es genética o presuntamente genética. El perro tiene un cerebro estructuralmente normal pero con un umbral convulsivo bajo. Se diagnostica por exclusión, generalmente entre los 6 meses y 6 años de edad.

Razas con mayor predisposición: Labrador Retriever, Golden Retriever, Border Collie, Beagle, Pastor Belga, Dachshund, Bóxer, Dálmata, Caniche.

Epilepsia estructural (o secundaria)

Causada por una lesión cerebral identificable: tumor, encefalitis, hidrocefalia, infarto, malformación. El pronóstico depende de la causa subyacente. Puede presentarse a cualquier edad.

Epilepsia reactiva

Las crisis se desencadenan por factores metabólicos o tóxicos externos: hipoglucemia, insuficiencia hepática (encefalopatía hepática), toxinas (xilitol, permetrina). Tratando la causa, las crisis desaparecen.

Fases de una crisis convulsiva

Reconocer las fases ayuda a actuar correctamente y a describir el episodio al veterinario:

Protocolo de actuación durante una convulsión

Lo que debes hacer:

Lo que NO debes hacer:

Cuándo es una emergencia veterinaria

Ve a urgencias inmediatamente si:

El status epilepticus no tratado causa daño cerebral permanente y puede ser mortal. Es la emergencia neurológica más grave.

Diagnóstico: cómo se llega a la epilepsia idiopática

No existe un test único para epilepsia idiopática; es un diagnóstico de exclusión:

  1. Historia clínica completa: edad de inicio, frecuencia, duración, comportamiento entre crisis
  2. Analítica sanguínea completa: descarta causas metabólicas (glucosa, función hepática y renal, electrolitos)
  3. Presión arterial
  4. Resonancia magnética (RM): descarta lesiones estructurales
  5. Análisis de LCR (líquido cefalorraquídeo): descarta encefalitis

Tratamiento: los principales fármacos antiepilépticos

Fenobarbital

Sigue siendo el fármaco de primera línea en España. Controla las crisis en el 60–80% de los casos. Se administra cada 12 horas. Sus principales consideraciones:

Bromuro potásico (KBr)

Se usa como complemento al fenobarbital o como alternativa en perros con hepatopatía. Tarda 3–4 meses en alcanzar nivel terapéutico estable. Puede causar poliuria/polidipsia y ataxia. Contraindicado en gatos.

Levetiracetam (Keppra)

Mejor perfil de seguridad hepática. Se usa solo o combinado con fenobarbital. Opción preferente en perros con enfermedad hepática. Disponible en formulación de liberación prolongada (cada 24 h).

Imepitoína (Pexion)

Aprobado específicamente para epilepsia idiopática canina en Europa. Menos efectos secundarios que el fenobarbital en algunos perros, aunque menor eficacia en casos graves.

Objetivos del tratamiento y cuándo iniciarlo

El tratamiento no elimina la epilepsia: busca reducir la frecuencia y gravedad de las crisis. Se considera iniciar medicación cuando:

El éxito se define como una reducción ≥50% en la frecuencia de crisis. Una vida sin ninguna crisis es posible pero no garantizada.

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