¿Qué es la coprofagia y qué tipos existen?
La coprofagia es la ingesta de heces. En perros puede ser:
- Autocoprofagia: el perro come sus propias heces.
- Coprofagia intraespecífica: come heces de otros perros.
- Coprofagia interespecífica: come heces de otras especies (gato, conejo, caballo). La del gato es especialmente frecuente.
Es un comportamiento más común de lo que se admite: un estudio de Hart & Hart (2012) encontró que el 16% de los perros practican coprofagia con alta frecuencia y el 24% al menos ocasionalmente.
Causas médicas
Insuficiencia pancreática exocrina (IPE)
El páncreas no produce suficientes enzimas digestivas → la comida sale sin digerir en las heces, que siguen siendo nutritivas. Frecuente en Pastor Alemán. Síntomas asociados: heces amarillentas voluminosas, pérdida de peso pese a comer mucho, pelaje en mal estado. Diagnóstico: test de TLI. Tratamiento: enzimas pancreáticas en polvo (Panzym, Viokace).
Síndrome de malabsorción intestinal
Enfermedades intestinales que impiden la absorción adecuada de nutrientes: enfermedad inflamatoria intestinal (EII), linfangiectasia intestinal, giardias crónicas. Diagnóstico: ecografía, endoscopia, biopsia.
Dieta de baja digestibilidad
Los piensos con muchos cereales y subproductos tienen menor digestibilidad → mayor porcentaje de nutrientes en las heces → las heces son más "atractivas" para el perro. Cambiar a una dieta de alta digestibilidad puede reducir la coprofagia.
Hambre real
Raciones insuficientes, pienso de muy baja calidad energética o perros que compiten por la comida en hogares multiperro.
Causas conductuales
- Comportamiento maternal normal: las perras limpian a sus cachorros lamiéndoles el abdomen y comiendo sus heces. Los cachorros imitan este comportamiento. Suele extinguirse sola a los 3-6 meses si no se refuerza.
- Castigo por accidentes: el perro aprende que los excrementos "desaparecen" si los come (para evitar el castigo que antes recibió al encontrar un accidente).
- Aburrimiento y búsqueda de atención: en perros con poco enriquecimiento ambiental. La reacción intensa del propietario (gritos, persecución) puede reforzar la conducta.
- Conducta compulsiva: en perros con alto nivel de ansiedad generalizada.
Estrategias de manejo y tratamiento
1. Descartar causa médica primero
En cualquier perro adulto que empiece a comer heces súbitamente: analítica completa + TLI pancreático + examen de heces (parásitos).
2. Mejorar la dieta
Cambiar a un pienso de alta digestibilidad (85%+). Evaluar si las raciones son suficientes. Alimentación con probióticos puede mejorar la microbiota y reducir la "atracción" de las heces.
3. Supervisión y recogida inmediata
La medida más eficaz a corto plazo: recoger las heces inmediatamente después de defecación, sin dar al perro oportunidad de ingerirlas. Si no puede acceder a las heces, el comportamiento no se refuerza.
4. Entrenamiento de interrupción y redireccionamiento
Enseña al perro a "dejar" en torno a cualquier objeto. Practica con objetos neutros antes de generalizarlo a las heces. Cuando el perro se acerque a las heces, pide "deja" y redirige a una actividad incompatible (sentado, buscar juguete).
5. Enriquecimiento ambiental
Aumentar ejercicio, juego e interacción. La coprofagia por aburrimiento responde bien a mayor estimulación.
6. Suplementos y disuasores
- Añadir zumo de piña o calabacín en las comidas (el acidifica las heces y puede hacerlas menos atractivas).
- Productos comerciales (For-Bid, CoproBan): moderada evidencia de eficacia.
- Enzimas digestivas: si hay maldigestión subclínica, pueden reducir la "nutrición" residual de las heces.
Lo que no funciona
- Castigar al perro después de que ha comido las heces: no entiende la relación temporal y aumenta la ansiedad.
- Perseguirle cuando las está comiendo: muchos perros lo interpretan como un juego y acelera la ingesta.
- Remedios caseros aplicados en las heces (mostaza, tabasco): el perro suele encontrar las heces de otros animales fuera del área controlada.
